#AWBConWeinert

Mas de un año transcurrió ya de aquella tarde fría de Julio de 2018, donde junto a Iduna Weinert, varios miembros de Argentina Wine Bloggers pudimos disfrutar la presentación de varios de los vinos de la bodega. Ubicados en la cava subterránea de Joaquín Alberdi, nos dimos el gusto de probar estos vinos de estilo clásico, que buscan nuevamente su lugar en el mercado local.

No puedo omitir en un caso con tanta historia como el de Weinert, algo de información sobre sus comienzos, que incluyen hasta nombres ilustres de la vitivinicultura de nuestro país. Don Bernardo Weinert fundó la bodega junto a Don Raúl de La Mota en 1975. Don Weinert se dedicaba a transportar mucho vino Chileno hacia Brasil, y también llevaba vinos de Mendoza a Brasil, como regalo corporativo.

Al recibir varios pedidos, decidió montar su propia importadora de vinos argentinos en Brasil, fue así como le presenta el proyecto a los grandes del momento (Benegas, Flichman, Arizu), pero en ese momento era tanto el consumo anual en el país, que no restaba producción para exportar. (se consumían unos 90 litros per capita al año) mucho menos a Brasil, donde el consumo no llegaba a 1 lt/per capita.

Teniendo los canales de distribución ya aceitados, Don Weinert compra una antigua bodega construida en 1890 por la familia Otero, quienes produjeron vino allí hasta 1920/1930, luego la bodega pasó a manos de la familia de Don Pedro Rosell, cesando la actividad en esas instalaciones en la década del 50.

Iduna Weinert – 2da generación familiar a cargo de la bodega.

La bodega queda en desuso hasta 1975, donde asociado a Raúl De La Mota, Bernardo Weinert comienza con la historia de su propia bodega. Su idea era elaborar vinos de mayor calidad, parecidos a los de Bordeaux.

En cuanto a las instalaciones, se mantuvo la capacidad original de 3 millones de litros de piletas de hormigón, transformados en piletas mas pequeñas, manteniendo la estructura original de la bodega, comenzando a vinificar por varietal, algo que en ese momento prácticamente no se hacía. La producción comenzó en 1977. Para la elaboración de los vinos se establecieron crianzas largas (mínimo 2 o 3 años en toneles, como varietales), utilizando los toneles adquiridos a las antiguas bodegas Giol y El Globo, ambas en proceso de cerrar sus puertas.

En el año 1996 se suma el joven enólogo suizo Hubert Weber, sin hablar una palabra de castellano, fascinado con el estilo luego de haber probado en Suiza el Cavas de Weinert cosecha 1985, decide viajar para conocer la bodega e intentar trabajar allí.

Don Raúl De La Mota ya con 80 años de edad, no tenia sucesor en la bodega, y luego de verlo trabajar a Hubert decidió recomendarlo para que fuera primer enólogo, cargo que ocupa desde 1997.

Las palabras de Iduna Weinert en la actualidad son bien claras: “Los vinos de la bodega son vinos clásicos, con el norte enológico tradicional de Bordeaux, sin perder personalidad ni argentinidad”.

Desde 2017 la bodega vuelve a activar su presencia en el mercado interno bajo una nueva administración, donde Iduna y Antonino comienzan a comunicar y mostrar nuevamente sus productos en nuestro país. A fin de actualizar la imagen de los vinos se avanzó con un nuevo diseño de etiquetas, manteniendo su historia y ese estilo “vintage”.

Actualmente la bodega cuenta con una capacidad de guarda en toneles de 1.3 millones de litros, los mismos tienen diversas capacidades (desde los 2500 litros hasta los 44 mil litros) y son de roble francés y esloveno. En la actualidad los toneles contienen vinos de la cosecha 2004 en adelante.

Weinert se encuentra exportando a países como Noruega, Suiza, Suecia, México, Dinamarca, Inglaterra, Alemania, Canadá.

Hablemos un poco de los vinos que probamos:

Carrascal Corte Aniversario – Edición Especial 40 años:

Es un blend de cosechas entre los años 2004 y 2017 (a excepción de 2016 y 2014).
Corte Malbec (55%) Cabernet Sauvignon (35%) Merlot (10%) proveniente de viñedos de antigüedad media (entre 35 y 60 años).
Presenta cuerpo medio, buena concentración y complejidad. Un vino elegante donde cada cepa hace bien su trabajo.

Weinert Cabernet Sauvignon 2006:

Elaborado con uvas provenientes de viñedos de entre 35 y 115 años de antigüedad, de fincas localizadas en Lujan de Cuyo y Maipú.

Posee 3 a 5 años de guarda en tonel, luego pasa a piletas ya como corte durante 4/5 años para luego ser embotellado.

Cavas de Weinert Cask Selection 2007:

Elaborado bajo la “fórmula” de 40% Malbec + 40% Cabernet + 20% Merlot (la misma no sufre modificaciones desde 1997) proviene de viñedos antiguos y una posterior selección de toneles. Sus 10 años de crianza en toneles le brindan sus características de “vino de estilo”, para disfrutar copa a copa.

Cavas de Weinert Gran Vino Reserva 1999:

La perla de la noche repite corte (40% Malbec + 40% Cabernet + 20% Merlot)

Disfrutar la experiencia de poder degustar un “viejito” de casi 20 años no se presenta todos los días, lograr entender la evolución de un vino como este, comprendiendo el trabajo que realiza el paso del tiempo, el añejamiento y la estiba en botella requiere concentración (sin dejar de disfrutar) para no perderse ningún detalle. Luego de servido en la copa, el vino va mutando con el pasar de los minutos y la oxigenación, logrando ser una vuelta rápida y certera al estilo clásico de vinos, a esos sabores y aromas que la generación anterior a la mía disfrutaba cuando descorchaba un vino. Realmente un placentero viaje al pasado (no tan lejano).

Salú 🍷

Diego Pernas – @ARGysusVinos.

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Author: ArgentinaysusVinos